ADÁN Y EVA NEGROS
Adán y Eva negros
Por Jesús Manuel Moreno
Jesús Manuel
Moreno. Adán y Eva. Óleo/lienzo.
195,5 x 165 cm, 2016
¿Qué elementos de fascinación han hecho que los mejores
pintores europeos de todas las épocas hayan decidido realizar pinturas de Adán
y Eva?
Adán y Eva está en la génesis de nuestra cultura europea
común. Se trata del concepto cristiano de que Dios creó al hombre y a la mujer
a partir de los cuales surgió todo el género humano. Un concepto semita que
también existía en la mitología griega con los nombres de Epimeteo y Pandora y
que a partir del estudio del genoma humano parecía confirmarse: la gran
coincidencia del genoma de todas las razas actuales parece que confirmaba esta
hipótesis, además de provenir de África y ser, por lo tanto, negros de piel.
Adán y Eva, así concebidos, serían los humanos perfectos,
por lo que los artistas, desconocedores del genoma humano, los pintaban blancos
de piel. Epimeteo y Pandora también eran representados como los humanos
perfectos y de piel blanca.
Uno de los ejemplos más interesantes de estas
representaciones de nuestros primeros padres son el Epimeteo y Pandora esculpidos en pequeño formato por El Greco hacia
1600-1610 (El Prado).
Adán y Eva de El Greco
Coetáneo de estas esculturas de El Greco es el Adán y Eva de Durero, también en el
Museo del Prado.
Durero pintó estas grandes tablas al óleo. Durante su
existencia fueron barnizadas varias veces.
Como bien
se sabe, este díptico fue sometido a una exhaustiva limpieza desde finales de
2008 hasta finales de 2010.
Gruesas capas de suciedad, barnices oxidados y
repintes oscurecidos por el paso del tiempo cubrían la superficie pictórica,
ocultando las pinceladas y el colorido originales conseguidos por el artista.
Informa la página web del Museo del Prado.
Adán y Eva de Durero antes de la restauración
Yo había visto esta obra de Durero decenas de veces. La
primera vez, tenía tan solo 14 años. Recién restaurada la superficie pictórica
pude ver ambas tablas sin el entablillado que las asfixiaba, tal y como se
expusieron, antes de acomodarles las nuevas barras con muelles que permitirían
su movimiento natural en adelante. El trabajo, realizado con las últimas
tecnologías ha producido un efecto asombroso, por el que hay que felicitar a
los restauradores que realizaron tan minucioso y delicado trabajo. Mayte Dávila
fue la encargada de devolver a la superficie pictórica su antiguo esplendor.
Adán y Eva de Durero recién restaurada
Acostumbrado, como yo estaba, a ver estas tablas llenas de
suciedad, barnices oxidados y repintes oscurecidos, ahora me parecía que a
nuestros primeros padres les habían arrancado una piel.
Detalle durante el proceso de limpieza
Me imaginé, que en
lugar de ir quitando tanta piel que
Durero no pintó, poquito a poco con bastoncitos rodeados de algodón y
disolventes que fueran capaces de quitar esa piel y no lo pintado por Durero,
me imaginé, digo, que un revolucionario método hubiese levantado de golpe todo
barniz viejo y demás repintes y suciedades, saltando en su conjunto de la
superficie original. Pero a mí solo me interesaba la piel sucia de la
superficie de las dos figuras, pues el fondo, en lo sustancial no variaría
demasiado. Además, eran las figuras las que a mí me interesaban, obviando,
incluso el árbol, la manzana, … Esta obra me había interesado siempre porque
Durero no quiso pintar a una pareja humana cualquiera, sino a una pareja
humana, al menos físicamente, perfecta, de lo que da buena cuenta los estudios
preliminares y el grabado sobre el mismo tema que también realizó el artista.
Plantearme representar esa piel que el paso del tiempo había
superpuesto a las capas pictóricas de Durero, suponía, enfrentarme al, tal vez,
mejor trabajo de este pintor, y era todo un desafío para mí.
Jesús Manuel Morreno. La piel de Adán y Eva que Durero no pintó. Técnica mixta/lienzo.
195 x 156 cm, 2012
Las tablas de Durero miden 209 x 81 cm (Adán) y 209 x 80 cm
(Eva). Yo quería hacer una obra con las mismas medidas, pero como por entonces,
mi estudio lo tenía en un 5º piso, debía acomodar las medidas a la altura de mi
ascensor. Así pues, encargué dos bastidores de 195 x 78 cm. Esto me obligaba a
eliminar parte del fondo de la zona superior. El cm de diferencia en las tablas
de Durero no lo consideré, al pensar que fue, más bien por error del carpintero
que por deseo del pintor.
Ambas versiones en mi estudio
Primero realicé dos dibujos a grafito sobre papel blanco, con
el método tradicional del reporte, a partir de unas buenas ilustraciones a
color en formato DIN A4.
Dibujo a grafito realizado previamente a la
pintura La piel de adán y Eva que Durero
no pintó
Al realizar los dibujos, pude comprobar que las medidas de
toda la figura de Adán correspondían a la sección áurea, y también que la
altura de la cabeza servía para buscar los puntos fundamentales de la figura,
tanto en la altura como en su anchura. Esta repetición de la sección áurea no
correspondía con las medidas anatómicas, sino con el dibujo de la forma. La
posición doblada de la cabeza, con la cara ligeramente elevada nos dan
necesariamente medidas distintas a si su posición fuese la de firme, algo que
me sorprendió gratamente, pues la percepción de la belleza en esta figura, se
refiere a sus formas dibujadas, no a las formas del modelo, que variarían en
otra postura.
No ocurre así en la tabla de Eva. Pese a la sensación general
de formas bellas, en su conjunto, esta figura no nos parece una joven belleza.
¿Cuestión de modas? Yo creo que no, pienso, más bien, que los patrones
utilizados por Durero para llegar a la formulación de esta figura, no fueron
los correctos. Basados en circunferencias que engloban todas las formas de la
figura, resulta un modelo de mujer demasiado ancho, con el cuello y, sobre
todo, los trapecios exagerados. No obstante, me acomodé al dibujo original.
Una vez realizados por mí los dibujos a grafito, los calqué,
cada uno, en una lámina de PVC transparente. Posteriormente recorté ambas
figuras y las pasé a los lienzos definitivos con grafito.
Para pintar la piel extraída
de la obra original, realicé pruebas con diferentes tipos de barnices y
pinturas. Finalmente decidí utiliza un barniz alquídico al agua encima de una
pintura acrílica sobre la que había soplado con aerosol de pintura acrílica.
En 2016 oí decir a un paleontólogo en una visita al Museo de
Ciencias Naturales de Valencia que gracias al estudio del genoma humano, ya se
sabía con certeza que Adán y Eva fueron negros. Esto, que yo lo suponía desde
que se sabía que el homo sapiens era oriundo de África, ahora se me confirmaba
y me animaba a realizar un Adán y Eva
negros, algo que molestaría a quienes pensaren que la raza blanca es superior a
otras razas actuales.
Acostumbrados a ver a nuestros primeros padres representados
como de raza europea, no deja de chocar ver mi versión de los mismos como una
pareja negra.
Para la figura de Adán tomé las proporciones de la obra de
Durero, algo que no respeté en la Eva, cuyas proporciones tomé de una bella
modelo africana.
Detalle de Eva
Esta pintura ha sido expuesta en dos ocasiones: En las
individuales sobre La Línea Blanca en la Casa de Cultura de Puzol/Puçol
(Valencia) y en el Centro Cultural Villa de Móstoles (Madrid), ambas en 2017.
Detalle del rostro de Adán
REFLEXIONES
SOBRE LOS ÚLTIMOS DESCUBRIMIENTOS EN MATERIA DE GENÉTICA REFERIDOS A ADÁN Y EVA
Cuando los españoles llegaron a América y tomaron contacto
con la población aborigen, las enfermedades que portaban y que, en cierta
medida les eran inocuas, mataban a aquellas gentes que, no habían desarrollado
defensan frente a ellas. Así se explica que, en toda Hispanoamérica, más del 90
% de la población actual tenga apellidos españoles, pues son descendientes de
los españoles que se cruzaron con las mujeres indígenas. Puede decirse que, la
colonización de América acabó con la población indígena, no por guerras, sino
por enfermedades; solo sobrevivieron los hijos mestizos que, normalmente eran
de padre español (de ahí la transmisión del apellido, aunque no tanto de los
caracteres étnicos que los porta la madre) y de madre aborigen.
Hay un documental pasado por la 2 de TVE recientemente y
colgado en YouTube titulado “Los primeros hombres” que se ofrece como
científico, es decir, la última versión de la ciencia acerca de nuestros
primeros padres. En él se afirma que “hasta ahora se creía que los orígenes de
todos los hombres modernos eran de una sola pareja en una especie de Jardín del
Edén”. Se sobreentiende que ese “hasta ahora” se refiere desde el
descubrimiento y análisis del ADN y el momento actual, pues anteriormente se
pensaba que tanto Adán y Eva como Epimeteo y Pandora eran mitos mediterráneos
que nada tenían que ver con la realidad; fue el descubrimiento del ADN y su
estudio el que determinó que todos los seres humanos modernos (sapiens sapiens)
procedíamos, en el origen, de una sola pareja, dada la coincidencia de nuestros
ADNs.
¿Qué ha hecho cambiar esta opinión a los científicos según
este documental? El descubrimiento, en una pequeña población de Camerún de un
gen masculino datado en 300.000 años, lo que los lleva a la conclusión de que
la persistencia de este gen en hombres modernos del oeste africano es solo
posible porque el origen del hombre moderno fue debido después de múltiples
cruces entre diferentes grupos humanos africanos. ¿Por qué llegan a esta
conclusión? Pues porque ese gen tan antiguo se encontró también en unos restos
etíopes de esa antigüedad. A mi parecer, aquí está el error: Los restos etíopes
se hallaron en una zona cuyo terreno puede datarse en 300.000 años de antigüedad.
Y será verdad. Yo mismo puedo andar y caer muerto sobre un terreno de esa antigüedad.
(Los restos no se pueden datar, pues el carbono 14 data solo hasta 50.000
años). Para que el cadáver se fosilizara fue necesario que la tierra lo
cubriera, proceso muy sencillo: pudo haber sido enterrado echándole tierra del
mismo lugar encima del cuerpo humano (los sapiens sapiens, se diferencian de
otros homínidos porque, entre otras cosas, entierran a sus muertos, no los
dejan a la intemperie, cuando están enfermos hasta que se mueren, porque no
pueden seguir la marcha del grupo, según sugiere el documental). Incluso pudo
haber sido enterrado en un lugar cerca de un terraplén alto que se desmoronara
y lo cubriera con posterioridad. Este cuerpo etíope fue descubierto porque el
terreno se erosionó y aparecieron los restos. Como no se pueden datar los
restos, ni queda ADN analizable, se supone que su antigüedad es la misma de la
del terreno donde se halló.
Deducen estos antropólogos que, ya que este gen masculino no
se encuentra en ningún otro grupo humano analizado hasta el momento (y el
hallazgo fue casual, ya que una señora afroamericana en la búsqueda de sus ancestros
pudo saber quién fue su antepasado llevado a América como esclavo; al querer
llegar más adelante para encontrar el origen africano de este antepasado, le
pidió una muestra de ADN a un primo
suyo, que resultó poseer el gen mencionado, que corresponde al de una pequeña
población camerunesa, como ya se ha indicado), pues como ese gen está en los
restos etíopes, en la costa este africana, solo si se hubiesen ido relacionando
poco a poco a través de miles de años se hubiese formado una sola especie
humana. Más, deducen también que, ancestros del poblado camerunés se cruzaron
con primates como el etíope hallado, lo que les dejó este antiquísimo gen en su
ADN, lo que demostraría que el homo sapiens sapiens era al menos de 300.000 años
de antigüedad.
Creo haber razonado, con una lógica, para la que no necesito
ser ni antropólogo ni genetista, que el gen que lleva a estos científicos a tan
disparatada deducción no es tan antiguo como pretenden. ¿Pero cómo llegó ese
gen a permanecer hasta el momento actual en individuos humanos? Tal y como se
afirma en el documental, por la hibridación con otros primates. El error está
en la datación del gen. Hasta que el homo sapiens sapiens salió de África, tuvo
oportunidad de cruzarse con otros primates. Y lo hizo.
Tal y como le pasara a la población aborigen americana a la
llegada de los pueblos europeos que los conquistaron, así debió pasarles a aquellos
primates más primitivos que nosotros, que sucumbieron por enfermedades
aportadas por el homo sapiens; pero a la vez, ellos aportaron elementos a
nuestro ADN. Según los grupos que tuvieron contacto y se cruzaron con ciertos
primates, esos grupos sapiens específicos mantienen en su ADN ciertos genes
aportados por los primates más primitivos con los que se cruzaron. El
sedentarismo de ciertas tribus africanas (como es el caso de la población
camerunesa), ha hecho que, algunos genes aportados por otros primates se hayan
mantenido aislados y el resto de hombres modernos no los poseamos.
Luego el homo sapiens sapiens surgió de una sola pareja
humana, tal y como demuestra nuestra similitud ácido-desoxirribonucleica.
Los primates más modernos que convivieron con nosotros son
los neandertales, de los que se ha podido averiguar y estudiar su ADN,
sabiéndose que eran primates bien distintos a nosotros, a decir de la ciencia
actual, otra rama evolutiva, de lo que deducen que hubo unos ancestros comunes,
aún no hallados. Pues bien, cuando el homo sapiens salió de África (según
algunos hace unos 45.000 años), se encontraron con los neandertales, que
ocupaban lo que ahora llamamos Europa, y que, en su huida del frío, hacia el
sur, trabaron contacto con los sapiens, apareándose. Este fue su fin. Tal y
como les pasara a los aborígenes americanos, las enfermedades que el homo
sapiens les transmitió, fueron letales para ellos. Ellos aportaron a nuestro
ADN no pocos genes, pues nuestro 1,7 % aproximado de ADN proviene de ellos.
Ahora ya se sabe que la diabetes es una enfermedad transmitida desde entonces y
por causa de la hibridación. Cuántas enfermedades más nos transmitimos de
padres a hijos por causa de las diferentes hibridaciones habidas lo irá
demostrando la ciencia en un futuro apasionante de la genética.
De igual forma que el SIDA entró en el hombre por aparearse
con simios, que eran portadores pero que no lo padecían. Tantas enfermedades
como padecemos no pudieron existir en el origen de nuestra especie. Retrotraerse
hasta los orígenes del hombre es un camino que está empezando, pero que, en el
transcurso de los descubrimientos científicos, llegaremos a poder saber con
certeza hasta qué punto Adán y Eva no son un mito bíblico, sino una verdad
transmitida, primero oralmente y luego por escrito, de generación en generación
desde nuestros primeros padres.
Sorprender es siempre un signo de vitalidad creativa. Jesús Manuel es un buscador,produce ese tipo de arte con vocación de salirse de moldes y contornos. Este artista conjuga bien el poso manchego con la desazón vitalista mediterránea.
ResponderEliminarEn la búsqueda de nuevos enfoques y resoluciones se atreve en esta ocasión con un clásico de la historia de la pintura : plasmar pictóricamente al primer hombre,a la primera mujer; y además en un tenso momento de abismo tentador respecto a un plan divino contra el que una misteriosa fuerza no ceja de actuar y buscar la complicidad humana.
Es imposible encontrar un artista o una metodología que pueda reflejar tan grave escenario,
No obstante,Jesús Manuel nos aporta su originalidad y su capacidad de plasmar visiones alternativas. Ellos son negros,o quizá no tan blancos como en la iconografía tradicional.Los rasgos de la cara aparecen personalizados ( con rasgos faciales no generales o estandalizados ) .Son un él y un ella con su propia personalidad. Eva con un perfil que acusa una fuerte personalidad y Adán con un rostro más acomodaticio y rendido.
Los colores de la serpiente y la manzana combinan exquisitamente con los tiznados cuerpos,aportan ese pequeño contraste.
El lenguaje de las manos,el posicionamiento de los cuerpos,toda la chispa del momento,en fin ,me parece mágico y muy bien resuelto.
Reumiendo,creo que el artista consigue transmitir el drama del momento a través del rostro anhelante de Eva,la impotencia claudicante de la cara de Adán y la visión del conjunto que cuenta un momento importante de nuestra historia.
Se echa en falta alguna policromía sobre Adán .
Gracias por estas consideraciones
EliminarImpresionante reflexión que se merecen una conferencia.!!
ResponderEliminar